Segura de León


Quedan 354 días para las Capeas 2018

Pregón Capeas 2010


D. José Ramón González RodríguezD. José Ramón González Rodríguez

Vaquera Mayor, Zagalas, Autoridades, queridos segureños:

Ser pregonero en Segura es un honor y una responsabilidad. Agradezco al señor Alcalde y a toda la corporación municipal la deferencia que han tenido conmigo. Para mí, como para cualquier segureño, es un nombramiento de distinción que me llena de orgullo. Quiero hablaros desde el corazón, desde donde arrancan los sentimientos más puros y las vivencias acumuladas con el latir de los años. Así, bisturí en mano y con pulso firme, me dispongo a diseccionar estas Fiestas tan nuestras en honor al Cristo de la Reja.

Los cirujanos no somos oradores ni poetas, sino artesanos del cuerpo. Por eso, acoged mis palabras estimando más el cariño y la ilusión con que las digo, que el alcance literario que pudieran tener.

Gracias Leonor por la exquisita carta de presentación. Esas alabanzas son más fruto de la amistad, que merecidas; y sin duda acrecentadas por tu amabilidad. Destaco la referencia que haces a mi familia, mi mujer y mis hijos. Ellos son los más importantes en el curriculum de la vida.

Un año más hemos ido deshojando días hasta llegar al comienzo del calendario segureño. Somos afortunados por estar presentes en este escenario tan único que nos sobrecoge.

Alzo mi voz desde este balcón del Ayuntamiento, para que haga eco en las murallas del Castillo y la Iglesia, se repita en la ermita del Cristo y los Remedios, llegando hasta el último confín donde haya un segureño. ¡Hoy, en Segura, empiezan las Capeas!

Mi infancia en este pueblo son recuerdos de carreras por las calles, de boliches, el zumba, repiones,... y por supuesto, jugar a las Capeas. Refluyen a mi memoria aquellas mañanas en los Colegios de arriba con mi maestro Don Antonio Hermosel. Esos Colegios, hoy Casa de la Cultura, donde mis padres ejercieron su magisterio durante tantos años. Y como reconocimiento a esa infatigable labor en la enseñanza, el Ayuntamiento concedió a mi madre el escudo de oro de Segura.

Un día me arrancaron de aquí los estudios, como a tantos de vosotros. Pero como dice el himno del Colegio donde seguí estudiando: “nuestra tierra extremeña nos espera”. Y llegó el momento de volver al terruño. Ahora desarrollo mi trabajo como cirujano cardiovascular en el Hospital Infanta Cristina de Badajoz. Labor que realizo con vocación y entusiasmo, interviniendo a pacientes de toda Extremadura. Aunque, cada vez que me lo permiten mis quehaceres, disfruto de mi pueblo.

Rememorando el pregón de mi padre desde este mismo lugar, hace ya veintinueve años: Segura es para mí camino por ondulados paisajes, en ese mar de viejas encinas, olivos y pinos. Donde escucho el susurro de la rivera atravesando los campos de Ardila luminosa. Campos donde navega el alma en la calma de la dehesa. Allí donde el corazón se enlentece y se ensancha. Rodeado de vida, vuela mi imaginación a través de la historia:

Andando, escalo hasta el poblado de la Martela modelando bellotas de oro.

Voy por la calzada romana desde el Torreón a la mina de Aguilar. Recorro el horizonte subido a las murallas del castillo árabe de Gigonza.

Vestido de caballero Santiaguista, entro en el castillo de Segura. Descanso a la sombra en estrechas calles de la judería.

Navego a las Américas en busca de tesoros.

Regreso al convento franciscano de San Benito, donde me espera mi Cristo de la Reja.

Juego al ajedrez la apertura española con Ruy López de Segura.

Traigo vacas a la feria de ganado en la plaza.

Corren siglos de historia por las venas de tus calles. Reflejos de espejos blancos de cal adornados con pendientes de rejas. Cuestas que resbalan sudores de alpargatas calientes. ¡Ya vienen…! Saltos que traspasan con la mirada los tejados. Corazones latiendo por igual al compás de los cánticos exaltados que confunden la mente y nos conducen a otra dimensión. ¡Esta es mi Segura y nosotros sus gentes!

Las Capeas son para mí recuerdos de juegos infantiles en la Plaza de tierra con la fuente en medio, la tronera de mi tío Ángel Maya, del tablao de mis tíos los hermanos Díaz y de la Aserradora, de la tronera de los Rey, del chiringuito en la calle de la Fuente,… Seguiría sin parar evocando vivencias de antaño. Mi pertenencia a la Peña de Los Corchas. Nombre castizo donde los haya, que define la autenticidad de sus miembros. Hace veinte años que llevamos ese pañuelo lila que enlaza nuestros sentimientos. Compañeros de mil batallas juveniles, inseparables en las Capeas y por encima de todo, amigos.

Bajo la magia de estos días sagrados de septiembre, acudo a Segura para perpetuar el rito. Estas vivencias y convivencias conforman mi personalidad de segureño y el amor que siento por Segura y sus Capeas.

Desde aquí, un emocionado recuerdo a los que se fueron. Aquellos que formaron parte de nuestra pequeña historia, que sentimos como carne de nuestras carnes y a los que alimentamos en el espíritu. Mención especial al ganadero Don Francisco del Amo, aficionado a estas fiestas y merecedor del escudo de oro de Segura por su incansable labor como médico.

Un emocionado recuerdo también al emigrante. A ti, emigrante, que tuviste la necesidad de salir de nuestra Extremadura, dejando atrás familia y amigos. Sacrificio y lamento ahogado en la distancia. Recuerdos grabados a fuego en la retina de la memoria y siempre con la mirada puesta en los tuyos. Sabes que algún día volverás a tus orígenes, donde quedó parte de tu corazón. Al marchar lejos, más cerca estás de Segura y del Cristo de la Reja.

Sueña Segura septiembre, mes de su Cristo y sus Capeas. Acaricia la suave brisa el cielo estrellado y el frescor de la mañana. Recorta su silueta en el horizonte el Castillo y la Iglesia. Sale el sol por Gigonza y calienta los llanos de Ardila. Rezuma la Rivera hilillos de plata que beben vacas de oro. Se abrazan las encinas de la "Dehesilla". Reverdean los brotes de olivo en la "Tora". Penden las piñas del "Monte" rebosando piñones. Verdes viñas del "Cerro Gordo" con uvas de sol. Higos verdejos rojos de las "Vegas" a la sombra de la higuera. ¡Despierta segureño, hoy se acaban los sueños y empienzan las Capeas!

Enraizada en esa esquina donde… "está lo que hay", la Tranca. Símbolo auténtico de nuestras Fiestas. Madera noble de la vieja encina trasplantada de la dehesa a nuestra Plaza. Abierta al abrazo de la entrada, válvula de salida para las vacas en la tarde. Percha de esa sotana negra, a la que Segura quiere y ahora echamos de menos.

Adornada con peinetas de tablas y vestida con tejido de antiguos pinos cosidos con sogas, está la Plaza. Definida en su pregón por D. Diego Casquete como “corazón de Segura y síntesis de nuestra historia”. Acudimos a la llamada de la tradición para realizar este templo con altares elevados, estandartes de madera y suelo de arena. Arquitectura singular sobre planos no dibujados transmitidos durante generaciones de padres a hijos. "Tablaos" con cimientos hechos a golpe de palanca, donde se hunden los maderos gordos. Travesaños y puntales amarrados con sogas de esparto para que asienten las rabizas. Suelo de tablas clavadas cortadas a mano. Troneras de viejas puertas donde caben los apretones. Construcción sólida a toda prueba. ¡Bella en su sencillez!

En ese gran corazón de Capeas, la sangre son los ganaderos y vaqueros. Sangre que se va renovando, generosidad derramada todo el año, patrimonio arriesgado que supera los límites de la ficción. Todo a cambio de la ilusión por dar una buena capea y sabedores del enorme respeto del pueblo a su ganado. Seis jinetes rompen por la “Cañá” arañando el cielo con sus garrochas. Anuncian vacas toreras. En la Plaza bulle el gentío. ¡Ya vienen, al Pilarito van a llegar! Arraigo, tradición, pasión,…rito. Dedicado a todos los ganaderos os pido un merecido aplauso.

Siempre he sido un enamorado de la “Entrada”. En la “calle la Fuente” se secan las gargantas y el corazón late desbocado. ¡Al bote, al bote!,… saltos inquietos, nervios de miedo… ¡Esto es una esquina…! Ya se ve venir la piara, ¡corre, corre, que las tenemos encima! Alcanzo la botica y enfilo la avenida de la reja del “Lemo”. Y al llegar a la Plaza se produce esa excitante dispersión de colores humana y vacuna.

Después, acudimos a la querencia de la copa con la familia y los amigos. A las palabras sagradas que hablan de Capeas alrededor del vino y el guarrito. Se duerme el tiempo a la hora de la siesta para prorrogar ese misticismo de las reuniones con las vacas en la Plaza. Las seis en punto, ¡a encerrar que se va la tarde! Remolino de valientes y vacas fundidos en espiral de polvo. ¡Ya entraron!, cierra la "Corralá".

Varas largas cimbrean. Es el vaquero que las quiere apartar. La vaca brava salta a la plaza. La recibe Santi, Antonio, Paco, Antoñito, la cita el “Litri”, corre el “Pintao”, la marea “Platanito”, se atreve “Canuto”,... Singular concepción de la tauromaquia escrita hace siglos, a cuerpo limpio y por derecho. Transcurre la tarde al compás del ciclo sistólico y diastólico entre la “Corralá” y la “Portá”. Solo interrumpido por alguna arritmia en forma de revolcón, sin más trascendencia que el susto. Sale la última vaca. Cientos de manos alzan al cielo a vaqueros y ganaderos, para que saboreen la gloria en su día de Capeas. Aplaude Segura su gesto y se funde con ellos en un abrazo de gratitud que arranca desde el más profundo reconocimiento a su labor y entrega.

Retornan aires otoñales con el regreso al campo. Quedarán en el rescoldo de la memoria carreras de la pía y la berrenda, para que el frío invierno avive los recuerdos.

¡Segureños!, no olvidéis que las Capeas son unas fiestas vivas, en constante evolución y desarrollo, pero conservando su esencia ancestral más pura. Reseño tres acontecimientos importantes en las últimas décadas:

La creación de la Asociación de Ganaderos Procapeas.

La declaración de Fiestas de Interés Turístico de Extremadura en el año 2000.

Y actualmente, la próxima contemplación como fiestas tradicionales reflejadas en el nuevo reglamento taurino.

Y sin duda continuarán los cambios. A vosotros, niños y jóvenes, no perdáis la esencia que mamasteis de vuestros mayores. Nuestros mayores, quienes gastaron sus huesos, pero engrandecieron su corazón. Echando un pulso a la memoria, tienen recuerdos de las Capeas de antes. Ellos, mejor que nadie, conocen la magia que encierran estos maderos. Saben del campo y las vacas. Hoy ocupan lugares de presidencia en nuestra plaza y susurran al oído de sus nietos secretos que sólo ellos conocen. Hay que perpetuar las Capeas desde la tradición y el respeto. ¡Así se mantendrá vivo el latido de este pueblo!

Vaquera Mayor y Zagalas. Cinco corazones de clavel llenos de vida y pasión. Siluetas graciosas con peinetas y mantillas, vestidas de ilusión. Sueños de juventud que irrumpen en la tribuna de este escenario tan singular. Inmaculada, Maria, Sara, Cristina, Ana Maria: sois protagonistas especiales de las fiestas. Disfrutad con intensidad cada momento, para que podáis transmitir a vuestras generaciones la emoción y el orgullo de representar a las mujeres de Segura.

Quisiera pregonar la alegría de estas fiestas, al amparo del Cristo de la Reja, el calor de la familia y los amigos; abriendo las puertas de nuestro corazón a cuantos forasteros nos visitan. Este pueblo tiene unas tradiciones con señas de identidad propias, sentidas con orgullo.

Queridos paisanos, soy segureño y me siento de Segura, como vosotros. Nunca he renunciado a mis raíces, llevo muy hondo mi pueblo. Sabéis que siempre me tenéis con las manos tendidas para ayudaros.

Un pueblo que se desvive en silencio camino del Señor de la Reja para pedirle favores que siempre atiende. Cristo moreno, que nos contempla con la mirada serena desde lo alto de su “tablao” de rejas, al cobijo de esos viejos arcos franciscanos. Tesoro de la tradición más arraigada de Segura. Centro de sentimientos y plegarias. Capote torero presente en las tardes de encierro. Compañero inseparable de cualquier segureño.

¡Señor!, he visto tu pecho abierto en tantos y tantos enfermos… ¡Que decirte Cristo de la Reja, si tus manos son las mías!

Segureños, disfrutemos todos de estos días de fiesta. ¡Que se desborde la emoción contenida porque en Segura empiezan las Capeas!

Muchas gracias.

José Ramón González Rodríguez

Página Web realizada por  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. - Segura de León - 2008
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons | Aviso Legal | Bibliografía
CSS Válido! Valid XHTML 1.0 Transitional Licencia Creative Commons