Segura de León


Quedan 77 días para las Capeas 2017
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Pregón Capeas 1967


Este año la comisión de festejos del Ayuntamiento encomienda el pregón de fiestas a la Acción Católica y yo, como representante de ella, voy a seguir en este acto, que pronto será tradición a nuestro conocido José Francisco que tan bien lo pronunció el año pasado, después de luchar contra las dificultades que se le presentaron por ser la primera vez que en Segura había un pregonero de sus fiestas.

El pregón es sin lugar a duda un acto, en que olvidándonos de los posibles defectos, que como por humanos que está formado el pueblo, pueda tener, acordarnos de tantas cosas buenas que bien por el pensamiento esclarecido de unos y la actividad constante ayudada con la buena voluntad de otros tiene y que quizás por nuestra ocupación cotidiana y aunque lamentable, muchas veces por mala voluntad no podemos o no queremos considerar.

Cuando por las circunstancias de la vida, unas veces por necesidad y otras por gusto, estamos fuera del pueblo siempre añoramos tener noticias o venir a él, ésto es una ley natural que se trasluce en el amor a la patria chica y no pondríamos tanta ilusión en volver si no fuera por los buenos recuerdos que tenemos de sus habitantes y costumbres; por lo que para que todos tuviéramos siempre mucha ilusión en volver a visitar el pueblo que nos vio nacer y donde recibimos nuestros primeros cuidados físicos y morales, debemos de aportar cada uno nuestro grano de arena para que esos defectos que todos sabemos que existen puedan desaparecer, colaborando desde el primero hasta el último habitante, si es que dentro de la vida de un pueblo podemos hablar de primero y último, para solucionarlo en lo posible y nunca se nos ocurra encomendar esta misión a unos cuantos que aunque ilusionados les es muchas veces imposible.

En la Baja Extremadura, donde empieza ya casi Andalucía, rodeados de campos de secano, con pocas huertas, que exigen el máximo trabajo para sacar no el máximo de rendimiento; entre dos montes dignamente coronados el uno por el Monumento al Corazón de Jesús y el otro por nuestro castillo árabe; en forma de montura de caballo, como muchas veces hemos oído decir, encontramos nuestro pueblo que ha dado siempre a la patria hombres fuertes y robustos, curtidos por el sol y el trabajo; hombres rudos en el hablar pero con un corazón grande; hombres que quizás se dejan llevar de la tradición, pero tradición buena y santa de la que todos estamos orgullosos; mujeres trabajadoras y sencillas, cualidades que complementan su belleza y gracia especial que como mitad extremeñas y mitad andaluzas poseen; gracia y sal que comunican en todos sus distintos trabajos y que sobre todo de una manera especial en las fiestas que no dejan de prodigarse, sacan a relucir como destellos de luna en noche tormentosa.

Todos hombres y mujeres unidos participamos en todas y cada unas de nuestras fiestas que empiezan con alegría, ilusión y esperanzas en el Año Nuevo y Reyes, después cuando el tiempo nos va haciendo pasar por distintas fiestas patrióticas y religiosas llegamos a la Semana Santa que nos pone en íntima y fervorosa comunicación con Dios, para salir alegres y felices en la Pascua; San Isidro como dignísimo patrono de los trabajadores que tanto abundan en el pueblo, vuelve a animarnos con su fiesta y romería, poniendo a prueba cada grupo su imaginación para la confección de las carrozas; pasado el Corpus en la que entonces Segura entero se reúne en sus calles para rendir tributo público a Jesús Sacramentado; llegamos a los San Roques, como vulgarmente se conocen, que quizás por la proximidad de las fiestas del Cristo o bien por la estación del año que impone las dificultades de la recolección, no están a la altura que merecen; La Virgen en su advocación de la Asunción, que lleva por nombre nuestra parroquia y bajo cuyo amparo nos ponemos como pequeños e indefensos polluelos bajo las alas de la madre, nos cuida con amor especial mimándonos en todos los momentos de nuestra vida. San Roque que ya desde bien antiguo es en el pueblo Santo de especial veneración, merecida por sus muchos cuidados para con nosotros y con nuestros animales, especialmente en aquellos años malos de la peste, en que Segura entero acudió a Él, con confianza total para que le ayudase en ese momento y jurándole fidelidad absoluta durante toda la vida, San Roque no falló y puntual a la llamada de sus hijos resolvió favorablemente el problema de la salud.

Llegan los días grandes de Segura: los preparativos del Cristo; el pueblo vibra a un compás acelerado, se acercan nuestras fiestas cumbres: Fiestas del Cristo de la Reja y de la Liberación. ¿A quién no le da alegría nada más que pensar en ese día 12, en que la plaza, cual novia que espera a su amante, pone orgullosa sus galas de tablaos y troneras? El 13 Segura se viste de fiestas ya desde las 12 del día hasta casi la madrugada y así durante siete días en Segura no se vive materialmente, no se tiene tiempo ni para comer, se olvidan los problemas por grandes que sean, perdón, menos uno: ¿el de cómo pasarlo lo mejor posible? ¿cómo divertirse mejor?.

Todos procuramos ir viviendo la fiesta hora a hora, minuto a minuto no queremos perdernos nada. Para eso al mediodía salimos todos eufóricos y contentos para ir a esperar las vacas, se pasea, se bebe, hasta que alrededor de las dos o poco más cantamos victoria y lo mismo que Arquímedes hizo célebre la exclamación "Eureka" al descubrir el principio que lleva su nombre, Segura hace célebre su grito de júbilo "Por el Pilarito vienen”, en estas palabras encierra todo segureño una ilusión, una esperanza que pronto hará realidad; las calles del pueblo aparecen limpias y solitarias porque siempre se teme alguna escapada, la gente se da cita en la calle por donde han de venir; si es que antes no surge lo imprevisto y entonces es cuando hay que correr para que la capea no se estropee, todos corriendo hay que ayudar, saltamos paredes, abrimos cancillas, todo para reunirlas para poder entrar en la plaza como un río enorme de gente, que aunque corriendo, parecen, que bailan al compás del pasodoble que suena por el altavoz.

Después viene el motivo por el cual se le ha conocido muchas veces por concurso de ganado "sui generis", se oye el rumor de la gente comentando la entrada, o haciendo historias sobre esa vaca que cogió a fulano o se escapó por la otra esquina, en esto consiste el concurso de ganado.

Llega la hora de refrescar nuestro sudoroso cuerpo y de reponerle de las energías perdidas y por eso hay que marchar a comer deprisa pues el tiempo está controlado y aun falta lo más importante; las vacas quedan en la plaza, parecen que comen chicles como si la emoción que le supone el ser toreadas y hacer pasarlo bien les pusiera nerviosas; la plaza va tomando nuevamente una forma especial, la gente llega a ocupar sus sitios preferidos, todos cantando hasta la hora de encerrar; después entre saltos y sustos, apretones y chillos de mujeres que no pueden contenerse con la valentía y coraje propio de nuestra sangre extremeña y conquistadora y con la gracia de los andaluces pasamos una tarde maravillosa que luego servirá de comentario durante toda la noche; así y con muchos detalles que darían lugar a que este acto fuera interminable transcurre la fiesta que ya desde nuestra más tierna infancia empezamos a vivir, en esta edad tomamos por modelo a uno de los valientes y al que soñamos imitar cuando seamos mayores; los que ya por la edad no pueden estar en la plaza sobre el terreno de juego como se diría en el campo futbolístico, buscan acomodo y asiento tranquilo y seguro para toda la familia.

Todos unidos buscamos con afán pasarlo lo mejor posible. Pero para esto hace falta principalmente dos virtudes, sin las cuales nunca hay sana diversión: alegría y convivencia. Alegría que manifestándola en todos los aspectos es la que hace que estos días nos sintamos alegres y optimistas; nunca en un pueblo puede haber en todas y cada una de las familias del mismo esta alegría, ¡Recordemos cuántas familias por la muerte o por la ausencia de uno de los miembros le falta esta paz y alegría! Desde aquí envío un recuerdo para todas esas familias que están en esas circunstancias.

Convivencia que siempre pero especialmente en estos días en que el pueblo se satura de gente de distintos lugares de nuestra geografía, debemos de poner al máximo nuestro servicio y camaradería para hacerle unos días gratos de estancias entre nosotros.

A lo largo del año el trabajo y las ocupaciones propias de cada uno nos mantienen el espíritu comprimido, si es que el espíritu pudiera estar así, buscamos con afán en el descanso dominical ese reposo restaurador de fuerzas y energías, pero siempre soñamos con este descanso que podríamos llamar semanal, ya que es una semana de descanso, una semana no de descanso corporal o físico precisamente sino de descanso moral, reparador de energías perdidas durante todo el año.

En resumen son los siete días más esperados del año; los espera el niño cuando juega a las capeas en las calles, en la plaza o en el recreo de la escuela; los espera la joven porque son días de afluencia de forasteros, los espera el joven cuando con sus constantes conversaciones son las capeas tema central de anécdotas y muchas veces de faroles, de cosas que realizó o que nunca fueron realidad; los espera el hombre y éste los ve desde otro punto de vista, recuerda sus tiempos de joven en que le preocupaba divertirse, ahora sus problemas son distintos; en resumen los espera el pueblo como días inolvidables que darán motivos y comentarios para muchos días.

Y antes de terminar este pregón de nuestras fiestas quiero proponer una idea que en mi opinión es fundamental en estos días en Segura: ¡Una Reina! Sí, una reina de las fiestas, una joven sencilla y guapa, bonita y elegante, rubia, morena o castaña, con ojos azules, negros o como queráis, pero ella presidiría nuestras fiestas y sería acicate de muchos para su valentía y orgullo de Segura ante los forasteros y paisanos; pues materia no falta, por suerte tenemos muchas jóvenes que reúnen estas condiciones.

Felices Capeas.

Francisco Maya Romero
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