Segura de León


Quedan 113 días para las Capeas 2017
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Pregón Capeas 1976


Segureños, ¡Buenas noches!
Lo primero dar las gracias
a mi buen presentador
por su amables palabras.

Me ha tocado a mí este año
por razones que no importan
haceros este pregón.

Todo lo que en él se aporta
está casi improvisado,
que no se hace en siete días
lo que debía ser de un año.

Yo quería que mi pregón
hubiera sido distinto:
más alegre, más festivo;
pero quizás por el tiempo
quizás por otros motivos,
solamente he conseguido
que pueda sonar sincero.

Yo quería hacer con mis versos
un aleluya glorioso
de las cosas más hermosas
y más grandes. Que lo grave
no ocupara ningún sitio
en mis renglones. La clave
no la he logrado encontrar,
ni en los campos, ni en las calles,
que ni la falta de agua ni de trabajo
son alegrías para nadie.

Mas como estas fiestas son
de sueños para cualquiera,
el sueño de mi experiencia
lo he convertido en poema.

Y este poema-pregón,
(que puede soñar cualquiera)
quiere ser el portavoz
de lo que todos quisieran.

Quisiera yo que mi pueblo
tuviera siempre capeas,
pero no por los tablaos,
las vacas, ni las troneras,
sino por las realidades
que en estos días se demuestran;
por las cosas que se logran,
por la envidia, que se borra
de todos, en estas fechas.

Sólo por esto quisiera
que hubiera siempre capeas,
ya que este es el puente que une
lo de dentro y lo de fuera.

Las capeas son ilusiones
y cuestan pocas pesetas,
son ideas que se realizan
en las noches de verbena,
son problemas que se olvidan
con música en las troneras;
son tabique a las rencillas
que no le van a la fiesta;
son cosas gratas pasadas
que en estos días se recuerdan.

Por tantas y tantas cosas
segureños, yo quisiera…

Quisiera que todos juntos
los que hacemos la capea,
también nos diéramos cuenta
que servimos para hacer
otras cosas. Y nos cuesta
trabajo colaborar
en la medida que sea
en hacer de esta Segura
otra Segura más nuestra.

Quisiera yo que Segura
fuera nuestra segureños
teniendo su propiedad
en un buen lugar del pecho;
ayudándola en su andar
por los caminos del tiempo,
corrigiéndola en su errar,
aplaudiendo sus aciertos;
porque Segura es nosotros,
que charlando o en silencio
hacemos bastante poco
para que mejore esto.

Quisiera que en estos días
pudieran mentalizarse
para el futuro que llega,
todos los que son causantes
de críticas siempre adversas
que es la postura del que
escondido tira piedras.

Segureños, que sabemos
todos por propia experiencia
que si hay problemas en casa
solo en familia se arreglan,
ya está bien de conformarse
con las ayudas de fuera.

Debemos solucionar
nosotros nuestros problemas.

Y a los pocos segureños
que donde están se avergüenzan d
e haber nacido en Segura,
les digo con amargura
con enojo y con tristeza
que es de tontos destrozar
de casa, las propias tejas,
y si esta región precisa
lozanía de mentes nuevas
no le demos la razón,
ni bailemos sólo al son
del pandero y la peseta
a otras tierras que más ricas
en recursos y en riquezas
le deben ser lo que son
a todos los que están fuera:
al técnico y al peón,
al oficial de primera,
y a todo el que fue a ganarse
el pan donde se pudiera.

Yo quisiera que Segura
fuera otra Segura pronto;
más productora, más viva,
con más renuevos su tronco,
más capaz y comprensiva,
mucho más valoradora
que ya está bien de festiva.

Yo quisiera que Segura
sintiera siempre capeas
y el ánimo de ayudar
que nos acomete en fiestas,
reminiscente nos quede
para otros años y fechas
porque Segura precisa
de todos los segureños,
no criticas destructivas
de todo lo que se ha hecho.

Yo quisiera que las calles,
todas las calles del pueblo
tuvieran en mismo suelo
ya que el Creador se encargó
de darles el mismo techo.

Quisiera abierto el castillo
para ver cómo es de grande
porque hay que hacerse una idea
con fotos o con postales.

Quisiera ver nuestros campos
cansados por las cosechas
y ver a sus propietarios
luchando por sus empresas
pero no vanagloriados
por dineros y riquezas
que dormidos en los bancos
a muy pocos alimentan.

Y quisiera que los hombres
todos los padres del pueblo
tuvieran siempre trabajo,
pan, tranquilidad, sustento,
y que los segureñitos
que vengan, gocen de un tiempo
más feliz que el que sus padres
en estos días tenemos.

Dios quiera segureñitos
que con el correr del tiempo
y de la ciencia el avance,
no quede ni emigración
ni diferencias tan grandes
y en Segura de León
no se espere a cada instante
la triste contestación
de una carta de emigrante,
contando algunas mentiras,
para alegrar a sus padres
sus hijos o sus esposas
que lloran al recordarles
llevando al Cristo piadosas
oraciones y limosnas
para que el Cristo los guarde.

Que las piedras del camino
del Cristo sólo se gasten
para dar gracias a Dios
por gusto de saludarle,
por ganas de hablar con Él,
no por penas que contarle.

Segureños, que en Segura
nacimos un día cualquiera,
los primeros pasos dimos,
vimos la primera escuela
y los primeros amigos
y la primera capea,
y le brindamos al tiempo
nuestra aventura primera
seguro que enamorados
de una mujer segureña.

Aquí yacen nuestros muertos,
nuestra casa y nuestra tierra,
nuestros primeros recuerdos.

Esto que digo demuestra
segureños que escucháis
que Segura es cosa nuestra.

Es el pueblo y es la hacienda
que tenemos que legar
a los que después se quedan.

Que se sientan orgullosos,
al llegar otras capeas
por saber que le ayudamos
a tener lo que tuvieran.

Segureños, que Segura
no es de nadie, sólo es nuestra,
y no podemos dejarla
evolucionar tan lenta.

Hay que enterrar los prejuicios
para abrir nuevas fronteras,
y roturar suelos yermos
con las ilusiones nuevas
de los nuevos segureños.

Y no sintamos vergüenza
de haber nacido en Segura
por no ser como uno quiera;
que si el pasado fue duro
todas las fechas que quedan
son nuestras. Nuestro el futuro
para alcanzar nuevas metas.

Y si aún nuestros mayores
siguen estando agobiados
por mitos o por leyendas
y se sienten coaccionados
y actúan acomplejados
temiendo una reprimenda
no seguiremos así
las generaciones nuevas.

Por esto también quisiera
rogar a los profesores
y maestros de nuestra tierra
que hay que empezar a formar
ciudadanos en la escuela
y pongan sumo cuidado
con los niños que no tengan
sus padres para comprarles
juguetes ni ropas nuevas
que son mentes que se frustran
por capricho y negligencia
de algunos educadores,
si utilizan con frecuencia
intereses, al cuidar
mucho más la influencias
que el trabajo sin propinas
a humildes inteligencias.

A ver si todos logramos
paliar la triste frecuencia
y no ver a un extremeño
que no sepa, con prudencia,
defender mejores puestos
con propiedad y pericia
y no sean siervos ni esclavos
de otras provincias más ricas.

Sólo me queda un quisiera:
quisiera brindar por toda
la alegría de nuestra fiesta,
las damas y la vaquera,
cada año representantes
de pundonor y belleza.

Quisiera brindar por todos
los que están y los ausentes
que están en todos nosotros
y nosotros en sus mentes,
por el tullido, el enfermo,
por los que de viaje vienen,
por todos los ganaderos,
por los niños, por sus padres,
por todos los forasteros
que hacen la fiesta más grande.

Para todos, mis deseos
más felices y que pasen
unas gozosas capeas.

Y a los que aguantáis aquí
las gracias por perdonarme
si lo que quise decir
ha sobrado o no es bastante.

Reitero pues mis deseos:
que la alegría se derroche
y sana vuele hasta el cielo.

Segureños ¡Buenas noches!
 
Rafael Brioso Aguilar
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