Segura de León


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Pregón Capeas 1986


A todos, buenas noches.

Este año he tenido la dicha de que recaiga sobre mí el honor y a la vez difícil tarea de elaborar este pregón. Misión esta que considero nada fácil, pues son tantas las cosas que ya se han dicho desde este balcón y tantas las que todos sabemos de Segura y su fiesta, que resulta complicado dibujar las ideas que definitivamente le den forma.

Aun así, esta noche me considero, me siento enormemente satisfecho, y desde esta posición y estado quiero incitar a la Comisión de Festejos, que es en definitiva quien se encarga de designar al Pregonero, que a partir ya del próximo año sea la Mujer la que comparta el placer de combinar las palabras que formen el nuevo pregón.

Pregón que será tan bello y esbelto como el singular atractivo de la representación de la mujer de Segura que se encuentra a mi derecha y del que hoy hacemos gala todos los que de alguna o todas formas nos sentimos segureños.

No limitando el placer de sentirse segureño al círculo exclusivo de los que nacimos y vivimos entre las paredes de las casas de este nuestro pueblo, sino a todos aquellos que por azar o afinidad, se sienten de aquí, a todos éstos que se sienten y están identificados con cada una de las facetas de la vida de Segura. Y una de ésas, una de esas facetas de la vida de Segura posiblemente hoy la más importante, es la que desarrollamos en cada día de Capea.

Pero todos somos conscientes de que en Segura, y a lo largo de todo el año, no sólo es una, sino varias las estampas que se suceden y no tan agradables como la que transmitimos en Capeas. Aquí, a lo largo del año, hay caras tristes, desalentadas... Aquí hay problemas. Problemas de toda índole que minan la fortaleza del espíritu del hombre de Segura, del hombre que día a día lucha por conseguir algo más, por llegar un poco más alto. Hombre que trabaja, se afana y esfuerza por alcanzar el fin último: la vida digna, o lo que es lo mismo, conseguir vivir la vida con dignidad, y la Capea, nuestra Capea, la Fiesta del Cristo de la Reja en gran medida contribuye a ello con todas las aportaciones anímicas y sensoriales que engendra en su transcurso.

Fiestas del Cristo, Capeas que como todos sabemos trascienden mucho más allá de los límites de nuestro pueblo. Pueblo, por otra parte con un singular estilo y espíritu, con unas connotaciones particulares ajenas a todos los demás. Debemos sentirnos orgullosos de poder ofrecer un pueblo con estilo propio, no comparable con ningún otro. No sabiendo exactamente a qué pueda deberse esta singularidad, ni tan siquiera si se debe a algo, pero es verdad que en Segura se respira un aire diferente, un espíritu especial y por ello Segura es singular e inigualable al igual que lo son sus fiestas, las Capeas, que contribuyen a fomentar el carácter específico de singularidad, pues es una fiesta distinta a todas, es una fiesta que hace emerger los más agradables sentimientos a cada unos de los que cada año las disfrutamos aportando su efímero y a la vez inmenso granito de arena al estilo de Segura. Y es que la Capea, por sí sola, nos ofrece un grado positivo de diferenciación con otros lugares y otras fiestas.

La Capea es una fiesta con un hondo y arraigado poder y diversión populares, en ella disfrutan todos y cada uno de los elementos del tablero. En este juego de ajedrez, todas las piezas son importantes y a la vez imprescindibles, todas desde el peón hasta el rey, desde el rey al peón. También en el juego de la Capea todos somos importantes e imprescindibles, no son las Capeas fiestas privativas de ninguna de las esferas de elite social o económica, sino todo lo contrario es una fiesta de todos y para todos, cada uno con una determinada responsabilidad e implicación pero universal. Todos somos igualmente vitales e importantes dentro del engranaje de la maquinaria de la Capea.

Son fiestas de todos y es responsabilidad de todos trabajar para que se puedan llevar a cabo aportando cada uno de nosotros la contribución suficiente y necesaria para que cada año podamos gozar la sensación de alegría y felicidad que nos brindan las Capeas.

En el capítulo de aportaciones a la fiesta, el que ocupa un lugar preponderante y de vital importancia es el Ganadero. Sin él nada sería realizable. Aporta el elemento básico e indispensable de la Capea con un altruismo digno de encomio, él con su ganado nos hace vibrar en cada una de las carreras y en cada uno de los posteriores y enfáticos comentarios. Él nos ofrece la vaca, su ganado de forma total y exclusivamente voluntaria, dedicando sacrificios y esfuerzos con un marcado carácter filantrópico. Nos ofrece sus vacas que en la mayoría de las ocasiones se transforman en su sistema y modo de vida, por ello huelga todo comentario hacia el respeto, hacia la máxima consideración que todos, propios y extraños, debemos al ganadero y su ganado.

Si la aportación del ganadero es esencial, también es importante la colaboración del resto de la comunidad, incluyendo en este resto complementario a aquellos que de cualquier forma colaboran  y prestan su ayuda a la Capea, y es aquí en este apartado donde hay que hacer mención del gran apoyo logístico y económico que la juventud, a través de las Peñas, está prestando a la fiesta. Desde su creación hace pocos años, dieron muestras de vida, señales que a pesar de muchos y muchas circunstancias adversas no se han extinguido, muy por el contrario a cada día a cada año se han ido superando, esforzándose por conseguir cualquier cosa que pueda, por imposible que parezca, engrandecer la Capea.

Peñas que por otro lado no gozan de una total independencia, de una autonomía que les permita actuar por sí mismas, adoleciendo en la falta de iniciativas que aún están bajo las directrices del Ayuntamiento, representado por la Comisión de Festejos. Aun así, ya se han podido observar actitudes de autodeterminación que harán que tras su actuación, tras el desarrollo de la labor que desempeñan, del trabajo que realizan, se valore en toda su extensión el poder de aportación de las Peñas a la fiesta.

También en este apartado de colaboraciones hay que destacar la importante labor de personas muchas veces anónimas que a su modo, sin estar incluidos en ninguno de los grupos sociales comprometidos con la Capea, y de manera totalmente efectiva, contribuyen mediante diversas fórmulas haciendo decrecer los problemas, entre éstos los más acuciantes, los económicos, que cada año se encuentran a la hora de plantear y organizar la Capea.

En conclusión a todo esto, que por otra parte nunca tuvo la intención de convertirse en diatriba, pretendo extraer la conclusión de que la Capea la realizamos todos y entre todos, son necesarios la colaboración y el esfuerzo en el trabajo común con lo que al margen de conseguir su objetivo, ensalzamos aún más, la grandeza de Segura y sus hombres.

Concluyo y lo hago con un recuerdo, emocionado y evocador recuerdo por todos aquellos segureños que por uno u otro motivo se encuentran fuera de este pueblo, su Pueblo, en estos días.

A todos disfrutad felizmente de las fiestas, felices Capeas.

Joaquín Garduño Chávez
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