Segura de León


Quedan 79 días para las Capeas 2017
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Pregón Capeas 1993


Querido Lorenzo, gracias por tus palabras de calor.

Vaquera Mayor y Zagalas, Señor Alcalde, Autoridades, queridos segureños:

Otro año más nos encontramos en el marco incomparable de nuestra maravillosa plaza, en esta noche tan especial, en la que, con la proclamación de la Vaquera y Zagalas y con este humilde pregón, dan comienzo nuestras fiestas.

Este año me ha tocado afortunadamente decir el pregón. Y digo afortunadamente porque soy segureño y joven y todo joven segureño sueña con poder proclamar públicamente su amor a Segura, ensalzar y magnificar a su pueblo, a sus fiestas y a sus gentes tan maravillosas.

Y, ¡cómo no!, voy a hablarles de Capeas. Y hablar de Capeas es hablar de convivencia, de alegría, de amor a nuestro romántico campo extremeño, de amor a nuestras costumbres, de amor a nuestras gentes,...

Desde los aproximadamente ciento ochenta y seis años de existencia de nuestras fiestas, las hemos ido mejorando en todos sus aspectos. Esto se ha debido gracias a la voluntad, al trabajo y amor de todos hacia ellas. Con este entusiasmo segureño de que estos seis días sean los mejores del año y por conservar y engrandecer lo que nos dejaron nuestros antepasados, hemos conseguido que las capeas estén en la cima de nuestras costumbres y tradiciones.

Desde aquí quiero transmitir a todos los jóvenes segureños - que somos el futuro de las capeas - que aunemos nuestros esfuerzos y trabajo para que estas fiestas sigan yendo a más y que dentro de muchos años las fiestas del Santísimo Cristo de la Reja sigan siendo lo más importante en el corazón de todos los segureños.

Cada año vivimos en las capeas seis días intensos de fiesta, de emoción, de convivencia con los demás.

Pero ¿qué es un día de capeas en Segura?

Un día de capeas en Segura es vivir unas horas en la “calle la Fuente” esperando las vacas. Y mientras vienen o no, matar el tiempo con una cerveza en el chiringuito, acompañadas de unas sevillanas. Y aunque la espera sea larga, la convivencia y alegría con que la vivimos la acorta.

Por fin, por el camino de Bermeja se divisa el galope de caballos y un bullicio de vacas que vienen corretonas y bulliciosas para entrar como reinas en la plaza. Las vacas han divisado ya las primeras casas de pueblo y se les alegra la cara y hasta se ponen nerviosas. Las vacas más viejas aprovechan para dar los últimos consejos a las novatas:

Tienes que demostrar tu bravura, y dar revolcones sin importancia. Que todo el que esté en Segura aprecie tu clase y tu casta. Que tu nombre repitan la gente madura y los que aún están en la infancia. Así podrás ir sin falta, con buen recuerdo y la cara alta, a las fiestas del Cristo de la Reja. Y cuando aparezcamos por “Marmeja”, cuando otro año nos traigan, todos, diciendo tu nombre en la plaza, pregunten si viene esa hermosa vaca.

Y llega la hora, entre caídas, revolcones y aplausos entran majestuosas las vacas en la plaza. Después es la hora de la copa, la hora del amigo. Y entre las copas de manzanilla y las tapas de guarrito chico no puede faltar la alegría del cante. Y el amor a nuestras fiestas hace que siempre cantemos aquel fandango que dice:

Tres cosas tiene Segura que nos la tiene Madrid: el Castillo, las Capeas y ver las vacas venir por el camino Marmeja.

Son las inolvidables y añoradas horas de la siesta.

Y llegan la seis de la tarde. Es la hora del encierro. Encerradas ya las vacas y regada la plaza, salen los valientes hombres segureños. Son gente con garbo y salero, que no torean a las vacas, sino que las corren y recortan, respetándolas y cuidándolas con mimo y esmero.

Terminada la capea el ganadero sale contento de la corralá. ¡Ha sido buena! Y entre aplausos y emociones se le da como agradecimiento una magistral vuelta a hombros por la plaza.

Los vaqueros, mientras, no descansan. Llevan las vacas al campo. Y durante la vuelta, la vaca novata agradece a la vieja sus consejos:

He corrido y achuchao a la gente. Han chillado. Me tienen en su mente. He disfrutado y he visto en la capea - ciego está quien no lo vea - la alegría de los segureños en su cara, y en su corazón al Cristo de la Reja.

Acabada la capea nos vamos a la Verbena, a Canela o a donde sea. Hasta que el cuerpo aguante, Y durante esa noche ya pensamos y hablamos de la próxima capea.

¿Cómo no hablar también en mi pregón de la hermosura y torería de la mujer segureña, hoy representada aquí a mi derecha con estas cinco joyas? Ellas aportan, como todos, su granito de arena a estas fiestas; la embellecen con su hermosura, la pregonan con orgullo y la viven con entusiasmo y alegría contagiosa.

En la noche de hoy no puedo dejar de hablar de lo más importante de nuestras fiestas y de toda la vida de Segura: del Cristo de la Reja. Ese Cristo vivo, amigo fiel, que siempre está en el corazón de cada segureño. Ese Cristo que aún estando en su ermita, lo vemos y sentimos presente cada capea en la plaza. Un Cristo que sentimos también cercano en la capea o plaza de nuestra vida, dispuesto siempre a echarnos una mano. Por eso lo llevamos tan dentro del corazón y por eso celebramos en su honor estas fiestas.

Antes de terminar quiero resaltar la ayuda y el apoyo que todo el pueblo pone para la preparación y celebración de estos días de capeas. Pero merece destacarse, como siempre, y agradecer la labor del ganadero. Ellos son la chispa que arranca el motor de nuestras fiestas. los ganaderos que durante el año preparan sus vacas con afán y paciencia, y que, llegando Agosto, empiezan con el gusanillo de las capeas, y procuran coger las mejores, para que todos disfrutemos con su capea.

Todos sabemos que el año ha sido muy malo, que las vacas, por culpa de la sequía que padecemos, no han tenido la suficiente hierba. Por eso hemos de agradecer este año con mayor cariño el esfuerzo de los ganaderos.

Mención especial merece en este aspecto por su organización, colaboración y entusiasmo capeil, la Asociación de Ganaderos.

Y hacer aquí un recuerdo especial, inmemorable a aquellos ganaderos y segureños que ya no están aquí con nosotros. Ellos tienen el privilegio y el honor de que el Cristo de la Reja les abre el balcón del cielo, para que disfruten también con nosotros de estos días de capeas.

Y hablando de capeas no podemos dejar de hablar de vacas famosas. Todas están en nuestra memoria. Pero sólo recordar algunas: La "ceniza", de Manuel Rey, “la Joreá" de Benito Pina, "la Rubia" y “la Gasolina" de Cárdeno y una muy importante para mí "la Gacha". Vacas que han venido muchos años a la plaza y que siempre han sido tan bravas como la primera vez.

Y con esto finalizo mi pregón.

Seguid haciendo tablaos y troneras, guardad siempre en el corazón al Cristo de la Reja y sus Capeas, para que en otras épocas venideras, otros vivan alegres y con emoción estas preciosas fiestas las mejores de España entera.

Muchas gracias.

José Mª Garrido Garduño
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