Segura de León


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Pregón Capeas 2007


D. Fernando Sánchez AlmeidaD. Fernando Sánchez Almeida

Buenas noches a todos, distinguida Vaquera Mayor y Zagalas, estimado José Francisco, Sr. Alcalde y concejales, mis queridos amigos y paisanos.

Me invade la emoción y la alegría de estar en mi querido pueblo, entre todos vosotros, y de poder manifestaros el afecto y el cariño que siente mi corazón.

Quiero ante todo expresar mi más sincero agradecimiento a las nuevas autoridades, especialmente al alcalde, que, por segunda vez, se han acordado de esta humilde persona para hacer el pregón de estas fiestas en este pueblo, que es el mío, y al que tanto amo. La primera vez no pude llevarlo a efecto -- por circunstancias ajenas a mi voluntad -- y cuando recién constituido el nuevo Ayuntamiento, me llamaron para invitarme de nuevo, a pesar de encontrarme ya un poco mayor, no he podido rechazar esta oferta, que para mi es un grandísimo honor y me llena de orgullo.

Y aquí me tenéis, emocionado, delante de todos vosotros. Aquí nació hace ya muchos años este que tiene honor de hablaros, Fernando Sánchez Almeida, -- Fernando Bernabé en recuerdo a mi padre, el que hacía aparejos para las caballerías, con él trabajé y aprendí ese oficio y aquí me crié.

Y como otros tantos segureños, un día, con gran dolor de mi corazón tuve que hacer la maleta y partir a buscar una vida mejor que en aquellos tiempos mi pueblo no podía ofrecerme. Aquí quedaron mis padres y hermanos, y mi querida madre, al despedirme, me dijo:

- Vete tranquilo, hijo mío, pero no te olvides de rezar al Cristo de la Reja, él de ayudará.

La suerte no me ha tratado mal, triunfé en mi trabajo, me casé con la mujer que más quiero, y en un pueblo de Sevilla, Alcalá de Guadaíra, juntos hemos podido sacar adelante a mis siete hijos.

¡El Cristo de la Reja no me abandonó! Le doy las gracias con toda mi fe.

Y a pesar de tantos años transcurridos, cuando ya tendría que ser más andaluz que extremeño, los mejores recuerdos, los más bonitos, los llevo en mi corazón de este, mi querido pueblo.

Un viejo refrán dice que "se es donde se pace y no donde se nace". Pero yo puedo aseguraros que cuando alguien me pregunta ¿de donde eres?, la respuesta que me sale sin pensar es: ¡de Segura de León! ( y lo digo con la boca hinchada de gozo y orgullo, como Don Quijote cuando salía de la venta armado caballero), ¡soy del pueblo del Cristo de la Reja! ¡soy extremeño...!

Nunca he dejado de venir a mi pueblo. Y en Alcalá de Guadaíra he hecho patria chica en todo momento, pregonando las maravillas de este pueblos por los cuatro vientos, sus fiestas, especialmente las capeas como no hay otras.

-No será para tanto. Me decían... ¿Qué no? Lo vais a ver... Y un año llené dos autocares de compañeros de trabajos y los traje a ver las capeas, el Cristo de la Reja, el castillo, el monumentos, y a comer las tapas de guarrito frito y a disfrutar al máximo de nuestras capeas que es lo más bonito que tiene Segura.

Y el año pasado volvimos con tres autobuses y, con la colaboración del Ayuntamiento, hicimos aquí la matanza tradicional junto con otros paisanos de la Casa de Extremadura de Alcalá de Guadaíra, una asociación de extremeños a cuya primera directiva tengo el orgullo de haber pertenecido.

A mis hijos les tengo dicho que el día que me muera me entierren con la cadena que siempre llevo al cuello de nuestro Cristo de la Reja.

Suele suceder que los hijos de los emigrantes dejan de amar al pueblo de sus padres, y renuncian a sus orígenes. Yo soy un agraciado porque mis hijos, afortunadamente, siguen viniendo a este pueblo porque ha sabido inculcarle al amor y el terruño a sus raíces.

Y tengo la gran alegría de que una de mis hijas y su marido se han comprado un terrenito y se han hecho una casa en el campo, cerca del Cristo de la Reja. ¡Qué gran satisfacción para mí, que quieran tanto a la tierra de su padre y de sus abuelos!

Los tiempos han cambiado y, afortunadamente, los jóvenes de este pueblo no necesitas emigrar. ¡Qué gran satisfacción para ellos y para sus padres! Porque están creciendo en la tierra de sus abuelos y sus hijos serán también segureños. Yo no tengo esa dicha, pero desde que nacieron, y en los pocos o muchos años que me queden de vida, intentaré con todas mis fuerzas que mis nietos sepan de este pueblo, de Segura de León y sus capeas. Porque como dicen los andaluces: 'estos es lo mejor del mundo'. Lo digo sin exagerar.

No puedo terminar sin hacer referencia a lo que es el motivo y causa principal de este pregón: las capeas de nuestro querido pueblo. Pocas fiestas hay como estas y muy pocos pueblos pueden presumir de tener un festejo parecido y tan antiguo, porque el inicio de estas fiestas se pierde en la noche de los tiempos: yo, que tengo ya mis años, los recuerdo siempre, al igual que mi padre y mis abuelos. En los recovecos de mi memoria están los tablaos hechos de maderos y tablas amarradas con sogas, las troneras para escapar de las vacas, las corralás donde se separan antes de echarlas a la plaza, las imágenes de los lances a cuerpo limpio de los zagales que las esquivan y las torean, el olor del polvo de la plaza, los olés de la gente y los suspiros contenidos en los momentos de peligro de algún joven. Todo esto está en mi memorias infantil, y así es como hoy día se sigue haciendo. Esto, paisanos y paisanas es único; yo así lo siento.

Y sería injusto terminar sin agradecer públicamente a los que hacen posibles tal evento: a los ganaderos que desinteresadamente ceden las reses; a la juventud de este pueblo que valientemente las corre en las calles y torean las vacas en la plaza, y a todos los segureños y segureñas que generalmente acogen a los que nos visitan y hacen posibles estas fiestas que es la envidia de todos.

Desde aquí le digo a esta magnífica juventud que luchen para que ellos, Segura, y sus fiestas sean cada vez mejores. Este pueblo se lo merece.

Para terminar, me vais a permitir que os recite esta mi poesía que le hice a mi querido pueblo. Dice así:

Yo soy de este pueblo extremeño,
provincia de Badajoz.
Este es mi pueblo señores,
mi Segura de León.

A este pueblo que tanto quiero
porque en él un día nací,
por el daría mi vida
aunque ya no vivo aquí.

Desde Andalucía le digo,
a mi pueblo con amor.
Aquí nacieron mis padres
y mis hermanos y yo.

Tantos recuerdos de él tengo,
me acuerdo y me hecho a llorar
y me lleno de emoción
cuando me pongo a rezar.

Es célebre por sus Capeas,
es su fiesta popular
día del Cristo de la Reja,
se empiezan a celebrar.

Se torean unas vaquillas
y nunca nos pasa na.
Tiene mujeres muy guapas,
sencillas y natural.

A mi Cristo de la Reja
nunca lo podré olvidar.
Lo tengo siempre presente
cuando me pongo a rezar.

Bendito seas Dios mío,
te pido con mucha fe
salud pa los hijos míos
y pa la que les dio su ser.

Gracias dios mío te doy
Cuando bajo a tu ermita a verte
pido que me des salud
a mis hijos y a la gente.

Ya no os molesto más, que todos estamos deseando comenzar la fiesta.

¡Os quiero a todos!

¡Viva Segura de León!

¡Vivan sus Capeas!

¡Viva el Cristo de la Reja!

Fernando Sánchez Almeida
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